Depredación ambiental planetaria, acción directa del capitalismo salvaje

Posted by Adán Salgado Andrade on martes, enero 30, 2018
Depredación ambiental planetaria, acción directa del capitalismo salvaje
por Adán Salgado Andrade
Resultado de imagen para Depredación ambiental planetaria, acción directa del capitalismo salvaje
El capitalismo salvaje tiene como meta la transformación acelerada de materias primas, petróleo, madera, minerales, por ejemplo, para convertirlas en mercancías, millones, cuya producción no va a la par con la demanda social. Eso, debido a que, como la ganancia individual proporcionada por cada unidad vendida va decreciendo con el tiempo – por la menor incorporación de fuerza de trabajo, que es el único factor que proporciona la plusvalía, origen de la ganancia –, debe de compensarse con la venta por grandes volúmenes, para que, así, la masa de ganancia amortice con creces la inversión capitalista.
Y es por ello que se fabrican millones de cosas de todo, autos, casas, celulares, pantallas, pantalones, armas… de todo – no hay ética, por eso se venden objetos útiles, pero también objetos letales. Nunca antes la llamada “productividad”, o sea, el nivel de fabricación, había sido tan alto. Por ello, la necesidad capitalista de volvernos híper-consumidores, para dar salida a tantos millones de objetos manufacturados que deben de venderse para completar el círculo económico de fabricar-vender-ganar.
Sin embargo, esa ecuación, no se da en la realidad, pues el número de mercancías producido supera, por mucho, la capacidad global de compra. Es, entonces, que las mercancías comienzan a almacenarse en las bóvedas de las fábricas, la producción se desacelera, se dan los despidos, lo que va aumentando el desempleo y la falta de consumo y, así, es un círculo vicioso del que nunca se sale.
Lo descrito es, muy sucintamente anotado, el origen de las constantes crisis capitalistas.
Y ello redunda en los cada vez más graves problemas sociales ocasionados por la generalizada baja en el nivel económico de una gran porción de la población mundial. Actualmente, más de dos mil millones de personas viven en pobreza extrema, subsistiendo con menos de un dólar al día.
En el extremo, ocho personas poseen la riqueza de los 3600 millones de personas más pobres del planeta. Una obscena aberración (ver: http://www.jornada.unam.mx/2018/01/17/politica/018n1pol).  
La descrita, profunda desigualdad, genera más y más protestas sociales, muchas, producto de espontáneos movimientos – como los robos por hambre que se dan cuando miles de desesperadas personas asaltan supermercados. Otras protestas son producto de movimientos algo más ordenados, como aquéllas que se pronuncian en contra de imposiciones oficiales – las marchas de los maestros en México en contra de la “reforma” educativa, la que es, más bien, una reforma laboral –, exigiendo su derogación. La respuesta de los poderes fácticos que dominan al planeta ante tales protestas, es la generalizada represión. Podemos ver la actuación de los cuerpos represivos – policías, soldados, marinos, paramilitares – de todos los países actuar sin consideraciones, aplicando la política de la macana, en el mejor de los casos, o del fusil, en el peor. Esto, combinando con un brutal ascenso de la violencia – como sucede en México –, en donde la delincuencia es ya cotidiana, asesinatos, secuestros, robos, “actos terroristas” – reivindicados por grupos “islámicos”, cuyos líderes han sido entrenados y financiados por agencias como la CIA o el Mossad. Los poderes planetarios actúan como una mafia global que busca controlar a toda la humanidad (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/08/la-estructura-mafiosa-de-los-poderes.html
Así, represión oficial y tolerada criminalidad, mantienen a los ciudadanos de muchos países en calidad de pasivos individuos, quienes sólo luchan por sobrevivir ellos y, quizá, sus familiares más cercanos.
En todo esto, lo que menos se atiende, es la depredación ambiental que la sobreproducción mencionada antes, está provocando. La mezquina irracionalidad capitalista que sólo busca la ganancia, no ha afectado solamente el bienestar global, sino que está alentando, a la par, la acelerada destrucción ambiental planetaria. Y esto contribuye aún más a la profundización de la pauperización, pues pueblos sin recursos, quedan sin capacidad para subsistir.
Es tan grave lo que tanta fabricación de millones de cosas ocasiona, que ya se habla del antropoceno, la capacidad humana de alteración del clima y medio ambiente de todo el planeta.
No hay actividad humana que no sea contaminante y contribuya en alguna proporción con la contaminación y destrucción de selvas, bosques, tierras, ríos, océanos. Por ejemplo, la megaminería, es una actividad que destruye lo que antes era un bosque o una selva virgen, para hacer un mega cráter, que puede ser visto desde el espacio. Luego, emplea millones de metros cúbicos de agua, pulveriza millones de metros cúbicos de tierra y piedras para obtener apenas si unos mendrugos de oro o plata. Los daños que ocasiona son irreversibles (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/05/los-destructivos-irreversibles-efectos.html).
El fracking, fractura hidráulica, es la también muy contaminante y destructiva actividad que se emplea para perforar estratos bituminosos y extraer gas de esquisto. Igualmente consume millones de litros de agua por pozo perforado, la que queda irremediablemente contaminada con peligrosas y radioactivas sustancias, por lo que se inyecta en el subsuelo, lo que lleva a la contaminación de acuíferos y otras fuentes subterráneas de agua. Los daños que ocasiona el fracking son también irreversibles (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/05/el-gas-natural-de-esquisto-el-regreso.html).
La producción de materiales como el plástico ya es un grave problema, pues, por ejemplo, ya no hay un solo sitio en los océanos que se salve de contaminación plástica. De botellas plásticas se producen anualmente ¡500 mil millones de unidades!, es decir, casi 66 botellas por habitante del planeta. Tan sólo Coca-cola, que tanto se precia de “cuidar el ambiente”, produce 110 mil millones de dichas botellas (ver: https://www.zmescience.com/ecology/world-problems/coca-cola-plastic-bottles-05102017/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+zmescience+%28ZME+Science%29&utm_content=Yahoo%21+Mail).
Hay tantos millones de botellas plásticas, que en países como Nigeria, de plano, las están usando para construir casas (ver:  http://www.trueactivist.com/nigerians-are-building-fireproof-bulletproof-and-eco-friendly-homes-with-plastic-bottles-and-mud/).
Incluso, en las actividades destinadas a alimentar a la gente, está presente la contaminación, más elevada que, por ejemplo, la producida por todo el transporte mundial de todo tipo. Es el caso de la producción cárnica, en especial, la carne bovina (carne roja), cuyos niveles de contaminación, superan, como señalé, a la de la transportación mundial, además de que genera metano, gas que guarda 25 veces más el calor que el bióxido de carbono (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2018/01/la-eliminacion-de-la-produccion-de.html).
Y ya no se diga de la amenaza nuclear, pues debido a los miles de reactores y armas nucleares activas, éstas, poseídas por un puñado de egoístas, beligerantes países – Estados Unidos, Rusia, Francia, Inglaterra, Israel, India, Pakistán, China y Norcorea –, el mundo es un polvorín que en cualquier momento puede estallar. La actual confrontación entre Estados Unidos y Norcorea, controlados por inestables mentales “dirigentes” ambos, está incrementando la amenaza de una pavorosa guerra termonuclear que dejaría reducido a cenizas al planeta entero (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/07/el-mortifero-legado-nuclear.html).
Científicos que miden el peligro nuclear, han atrasado el reloj del Apocalipsis Nuclear dos minutos antes de la medianoche. Es una forma simbólica de vaticinar la cada vez más probable guerra con armas nucleares (ver: http://www.jornada.unam.mx/2018/01/26/mundo/025n1mun).
Pero existe un cinismo del capitalismo salvaje, pues el calentamiento global, producto justo de tanta depredación y contaminación ambiental, es ya un excelente negocio que deja miles de millones de dólares de ganancias anualmente para decenas de empresas que le están sacando muy buena ventaja (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/03/el-muy-lucrativo-calentamiento-global.html).
Ni tampoco el capitalismo salvaje modifica sus formas de fabricación, ni de inducción al consumismo compulsivo que, como dije, ni así es capaz de absorber tanta sobreproducción. Las cosas se hacen para que duren poco, fallen muy pronto o, simplemente, que dejen de gustar o sean rebasadas por la obsolescencia programada (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/10/la-obsolescencia-programada-el.html).
Los efectos climáticos que se pronosticaban para 50, 100 años, ya están dándose, como largas sequías, intensas tormentas y huracanes, desertificación, zonas marítimas muertas, fenómenos como El Niño o La Niña, cada vez más extremos, el acelerado incremento de la temperatura, que está provocando el deshielo de polos y glaciares y que hará que muchos lugares ahora habitados, dejen de serlo en el 2050, cuando mucho. La elevación del nivel del mar, debido a los mencionados deshielos, también dejará inhabitables muchas zonas portuarias.
Por desgracia, millones de personas de todo el planeta siguen sin reaccionar, vegetando, viviendo como autómatas, en espera del ansiado sueño hollywoodesco de hacerse ricos y famosos, sin que les importe lo que pase a sus alrededores (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/09/decadencia-neoliberal-automatas.html).
¿Qué debe suceder para que todos, absolutamente todos los habitantes de este depredado planeta reaccionen ante la destrucción medioambiental y la pobreza que el capitalismo salvaje nos está dejando día a día? Quizá algo que sea realmente aleccionador, como un cataclismo mundial, una pandemia de proporciones titánicas, un exterminio masivo… difícil decirlo, pero ojalá no sea muy tarde cuando se dé una verdadera respuesta mundial a tanto atropello.
O, quizá, lo más fácil sea, para la mayoría, esperar el acelerado final de lo que ha dado en llamarse “civilización”.

 

Venezuela la catástrofe que se avecina y cómo podríamos combatirla

Posted by Correo Semanal on martes, enero 30, 2018


El poder político y económico debe estar en mano de los trabajadores y el pueblo
Derrotas electorales de la derecha y aumento del malestar contra la burocracia
Después del triunfo del gobierno en las 2 últimas elecciones y tener temporalmente el dominio político con la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sobre la derecha, que se había dado a la tarea de tomar el poder de forma violenta, muchos llegaron a pensar que el gobierno por fin se enfrentaría a los males del pueblo. La terrible crisis económica hace imposible vivir con la escasa cantidad de dinero que percibe cualquier trabajador, demostrando que económicamente no se logró derrotar a la burguesía. La inflación al cierre del 2017 supera aproximadamente los 4 dígitos. Según cifras extraoficiales es de  2.616%. Sólo en el mes de diciembre fue del 85%, con una canasta básica de  Bs. 5.594.119,73  con un salario mínimo de Bs. 248.510,00 y el bono de alimentación en Bs. 549.000.
En este contexto muchas personas necesitadas han puesto sus esperanzas en la compra de los productos que son vendidos por el ejecutivo a través de los CLAP, cuyo valor promedio es de Bs. 25.000. Cuando se lanzaron los CLAP  se esperaba que fuesen organismos de poder popular, elegibles y revocables por el propio pueblo, sometidos al control de asambleas y que sirviesen para garantizar una lucha real contra el desabastecimiento. Pero el gobierno los concibió desde el principio como una medida puramente asistencialista y clientelar, que le permitiese aumentar su control, y ha hecho todo lo posible por impedir una participación real en los mismos del pueblo. El resultado de esta concepción burocrática es que los CLAP presentan cada vez más problemas de distribución, incapacidad e incluso corruptelas. Esto llevo a algunos sectores del país a protestar, agudizando las contradicciones en varias ocasiones.
Esta situación se agravó por el anuncio  incumplido del gobierno en el mes de diciembre, del prometido pernil navideño, que no cubrió las expectativas, por la corrupción, incapacidad, sabotaje interno y externo y el evidente enfrentamiento entre la burocracia por intereses personales. Los productos prometidos llegaron  en muy pocas cantidades, generando un enfrentamiento social, estimulándose incluso saqueos puntuales de comercios, galpones y transportes en diferentes regiones, teniendo una respuesta inmediata de los medios represores del estado y hasta de los grandes empresarios, que contrataron grupos parapoliciales para su custodia. Aunque no se llegó a hacer saqueos generales como en el “caracazo” de 1989, esto muestra la situación límite a que se ha llegado. Este escenario, que aún se mantiene a principio del año, se ha hecho incluso más violento, con el robo de ganado, descuartizado en el mismo lugar, permitiéndole a la burguesía la excusa perfecta para acaparar y agudizar la especulación, creando más escasez.
La única alternativa que encontró la dirección burocrática fue intervenir los supermercados bajando los precios de los productos al valor que estaba antes del 15 de diciembre (ya de por sí bastante especulativos) a pesar  de haber sido acordados con el SUNDDE. Otra medida fue depositar dinero a través del carnet de la patria, ambas para tratar de bajar la presión en las calles. Esta situación de crisis está llevando a algunos sectores de la población a emigrar del país, según cifras extraoficiales han salido de Venezuela 3 millones de ciudadanos en los últimos años.
La negociación en República Dominicana y la búsqueda de un pacto con la burguesía
Mientras, en República Dominicana el gobierno y la oposición de derecha se sientan en una mesa de negociación para supuestamente buscarle salida a la situación  de crisis política, económica y social. Pero la realidad es que lo que están demostrando esas negociaciones y las medidas capitalistas que está aplicando el gobierno es que tanto el gobierno venezolano como los dirigentes del PSUV, a pesar de toda su retórica sobre el socialismo y el legado de Chávez, no tienen ninguna intención de aplicar medidas que mejoren las condiciones de vida del pueblo enfrentándose a la burguesía y están dispuestos a aceptar, en la práctica, todas las medidas que está exigiendo los empresarios venezolanos y extranjeros y de las que, por supuesto, los líderes de la MUD son defensores desde siempre. Las reuniones en República Dominicana de ninguna manera son para solucionar los problemas básicos de los más necesitados sino para intentar llevar a cabo un nuevo pacto de gobernabilidad como el firmado después de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez entre adecos y copeyanos y que llevó al establecimiento de la IV República puntofijista
La clase más golpeada por las políticas capitalistas que está aplicando el gobierno, buscando este acuerdo con la burguesía, ha sido la de los trabajadores. Su salario se ha ido desvalorizando, incluso en sectores donde siempre se catalogaron  privilegiados, como son los trabajadores de PDVSA. En los últimos días los trabajadores petroleros han estado protestando, al igual que en el Metro de Caracas, Corpoelec, las empresas básicas de Guayana entre otras, donde han sido despedidos algunos por reclamar y otros están renunciando masivamente. Esta situación está afectando los servicios públicos como inclusive a la producción petrolera, donde se denuncian  paralizaciones de taladros y sistema de bombeos de petróleo.
El gobierno ha decidido tomar el camino de gestionar el capitalismo,  sin cambiar las relaciones de producción y sometiéndose al mercado capitalista, recurriendo a medidas cada vez más desesperadas como ahora con la idea del “petro” (una criptomoneda impulsada por el estado venezolano) en la búsqueda de obtener divisas que le permitan seguir importando. Pero con esto estaría profundizando en el juego peligroso y especulativo, reforzando los esquemas de una economía de rentismo petrolero, triangulación comercial, endeudamientos directos con trasnacionales y privatizaciones simuladas de la industria petrolera.  Aunque intenten presentar el petro y otras medidas similares como el intento de no llevar a cabo una entrega directa al FMI o con el Convenio de Cooperación de Shanghái, la realidad es que significa entregarse al capitalismo más especulativo y corrupto y el resultado sólo puede ser una crisis mucho más grave de lo que nos podamos suponer.
¿Qué hacer ante este escenario tan complicado donde se pueden presentar diferentes perspectivas? La única alternativa que podría hacer frente al colapso económico que vive Venezuela es una política revolucionaria consecuente basada en las ideas marxistas. Pero como hemos explicado el gobierno y la burocracia van en la dirección opuesta a ese camino.
Por un frente unitario de la izquierda crítica del chavismo  con un programa verdaderamente socialista, anticapitalista y antiburocrático
Aunque hagan declaraciones oficiales hablando de socialismo e incluso de marxismo, celebren públicamente el aniversario de la revolución rusa de Octubre de 1917, y hasta se refieran demagógicamente a Lenin y Trotsky, Maduro y el resto de dirigentes no tienen ninguna intención de basarse en el poder de la clase obrera para expropiar a los ricos y planificar democráticamente la economía como hicieron Lenin y Trotsky en Rusia en 1917 para derrotar el sabotaje económico, explotación y miseria del capitalismo. Todo lo contrario. Aquellos que defienden el poder de los trabajadores para acabar con el capitalismo y la burocracia , la construcción de un genuino estado revolucionario basado en la democracia obrera y la expropiación de la burguesía son hoy perseguidos y atacados por los dirigentes del PSUV. En cambio, aquellos que se dedican a dar discursos hablando de socialismo, de legado de Chávez e incluso de control obrero para luego aplicar medidas capitalistas y atacar a los trabajadores y al pueblo prosperan, acaban dirigiendo empresas del estado y haciendo negocios con los capitalistas a costa del pueblo.  
El resultado de estas políticas si la clase obrera no consigue ponerse al frente de la revolución desplazando a burócratas y capitalistas sólo puede ser la derrota de la revolución, o bien a manos de un gobierno de  la MUD respaldado por el  imperialismo estadounidense o bien de la propia burocracia que intenta consolidar un capitalismo bajo su propio control y de las potencias también imperialistas como Rusia o China.
En un momento histórico de crisis orgánica del capitalismo a nivel mundial, cualquiera de los dos desarrollos sólo es posible llevando a cabo un ataque sin precedentes contra los derechos y condiciones de vida de  los trabajadores, lo que significaría una pesadilla para el pueblo, sin que pudiéramos descartar llegar a un estado fallido y una  intervención extranjera bajo la excusa de  controlar  los efectos en toda la región. O a que se pueda imponer un gobierno bonapartista desde sectores militares o de extrema derecha
Para evitar estos posibles escenarios de triunfo definitivo de la contrarrevolución y pesadilla para el pueblo debemos estar claro que cualquier medida debe ser por la construcción real de un Estado donde el poder de gestionar este en mano de los trabajadores y el pueblo oprimido. Para llegar a ese estado es imprescindible desarrollar una política de independencia de clase que permita agrupar a los sectores críticos del chavismo y a todos los luchadores anticapitalistas entorno a un verdadero programa socialista, anticapitalista y antiburocrático
Es necesaria la unidad de las organizaciones de izquierda verdaderamente revolucionarias para poder enfrentar la situación. Esto se evidencio con el triunfo de los camaradas en el municipio Simón Planas en las Elecciones Municipales en el Estado Lara, a pesar de los obstáculos burocráticos y no ser aceptado por los órganos del estado burgués, ganaron un espacio que los identifican con la clase obrera y el pueblo oprimido. Esta unidad debe tener como objetivo la toma del poder para destruir el estado actual controlado por los burócratas y capitalistas, que cada día crea grande brechas entre ricos y pobres y que sigue siendo un estado burgués y levantar en su lugar un verdadero estado revolucionario bajo la administración directa de los propios trabajadores y el pueblo.
¡Todo el poder político y económico debe estar en manos de los trabajadores y el pueblo!
Para ello debemos defender que el poder pase de manos de los ministerios, gobernaciones y alcaldías a consejos y comunas formados por el propio pueblo y la clase obrera, de modo que todos los cargos públicos y funcionarios del estado a nivel local, estatal y nacional sean elegibles y revocables en todo momento y estén sometidos permanentemente a las asambleas de trabajadores y del pueblo. Ningún cargo debe cobrar un salario superior al de un trabajador cualificado y todas las tareas que sea posible deben realizarse de forma rotatoria para evitar la burocratización y la corrupción
El control y administración directa de los medios de producción por parte de los trabajadores y el pueblo es vital para acabar tanto con el sabotaje capitalista como con la corrupción y enriquecimiento de los propios burgueses y de la burocracia. Mientras no se tomen las grandes empresas, el saboteo de la producción seguirá, no hacemos nada con intervenir aisladamente los supermercados que no llegan al fondo del problema, las empresas deben estar bajo control de los trabajadores junto a las comunidades.
El control del comercio exterior es esencial no podemos seguir entregando dólares a quien se los ha llevado.
No podemos seguir permitiendo que nuestro salario real se pierda  con bonificaciones  ya que los niveles de plusvalía seguirán aumentando en beneficio de los burgueses a pesar de su crítica al gobierno
Debemos crear un frente de trabajadores contra los despidos en la administración pública y en la empresa privada, organizando grandes movilizaciones y protestas multitudinarias, no es posible que se sigan despidiendo  trabajadores por luchar por sus derechos más básicos como son  la alimentación y la salud.
Igualmente debemos enfrentar las intenciones de los países imperialistas como el norteamericano de intervenir e invadir bajo la excusa de la paz, defensa y estabilidad de la región, porque parte de nuestro problema es el bloqueo financiero y sometimiento del mercado capitalista. Al mismo tiempo debemos combatir también la explotación y ataques a los derechos de los trabajadores en  las empresas propiedad de capitalistas chinos o rusos, o implementadas mediante empresas mixtas junto con la burocracia. Nuestros únicos aliados son los pueblos y el resto de la clase obrera mundial, los gobiernos y las burguesías de China, Rusia, Irán y otros países tienen sus propios intereses, imperialistas, que no tienen nada en común con los nuestros
La situación es grave y es inevitable la elevación de las protesta puede llevar a una revuelta popular que si se encuentra sin una dirección revolucionaria consiente podría llevar a la toma del poder de un sector de extrema derecha está en nosotros construir esta alternativa Revolucionaria. Únete a Izquierda Revolucionaria para luchar por este programa 

Los orígenes del sindicalismo obrero en Estados Unidos y la crónica tendencia del capitalismo salvaje a las crisis

Posted by Adán Salgado Andrade on domingo, enero 28, 2018

por Adán Salgado Andrade

En 1935, en los Estados Unidos (EU), Louis Adamic (1898-1951), inmigrante austro-húngaro – de lo que hoy es Eslovenia –, publicó el libro Dinamita (Dynamite), en el cual analiza la lucha obrera para lograr la mejora de sus condiciones laborales, desde los años 1850’s hasta, justamente, 1934, un año antes de la reedición del mencionado libro, publicado por Viking Press. Adamic, cuando recién llegó a EU, en 1913, trabajó como obrero durante algunos años y luego se convirtió en periodista y activista, defendiendo justamente las causas obreras y al verdadero sindicalismo, no al que se corporativizaba y respondía más a los intereses de las empresas, que a los de los trabajadores. Y es algo que aclara en el prólogo del libro, que EU, en ese momento, estaba en una encrucijada, y tenía que decidirse si irse a la derecha o a la izquierda, “pero que cual sea el camino elegido, será la escena de amargas disputas entre el trabajo y el capital y entre los revolucionarios o los conservadores sindicatos y luchas obreras”. Y debe destacarse que en eso fue visionario, pues EU actualmente es un país de derecha, en donde todo se ha institucionalizado, más ahora, con la absurda “presidencia” del impedido mental, racista, xenófobo Donald Trump (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2017/02/trump-y-la-politica-del-far-west.html).
Ya, en cuanto a la lucha obrera, señala que, al principio, las huelgas eran muy raras y muy contadas, pacíficos movimientos que se daban con unos cuantos obreros, quienes no se atrevían a alzar ni el puño. Eran consideradas ilegales y se aplicaban antiguas leyes inglesas, las cuales las señalaban como movimientos opuestos al libre comercio y, por tanto, eran delitos que se perseguían con cárcel. Señala Adamic que, gracias a que en ese tiempo tantos inmigrantes llegaban a EU, era fácil para los empleadores romperlas, pues se despedía a los huelguistas y se contrataban extranjeros, sobre todo, de los más miserables, a los que podía tratarse con la punta del pie, y ni protestaban.
Eso podría compararse con lo que ahora se hace con los mexicanos ilegales en EU, que aceptan cualquier trato, con tal de que los contraten y les paguen lo que quieran los abusivos patrones que les dan empleo. No todos los empleadores son así, por algunos testimonios de ilegales que conozco, pero muchos, incluso, llaman a los agentes de Inmigración para que los detengan y se ahorren sus salarios. Vaya forma tan mezquina de actuar (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/12/como-animales-rabiosos-se-trata-los.html).  
Luego, conforme se van dando adelantos tecnológicos, o sea, la incorporación a las máquinas del know how de los obreros, fue más fácil prescindir de los revoltosos, pues los contratados no requerían gran capacitación. Justamente, señala Marx, que tales incorporaciones son hechas, tanto para aumentar la productividad (explotación) del obrero, así como para ir prescindiendo de los más hábiles, aquéllos cuya sapiencia aún es muy necesaria. Había algunos utópicos intentos de intelectuales que trataban de abogar por los trabajadores, como los Brook Farm, que eran un grupo de idealistas que “pronosticaban” que las infectas fábricas se convertirían en “palacios dedicados al Amor y al Trabajo”, pero, por supuesto, no pasaron de románticas ideas.
Más adelante, Adamic habla de los Molly Maguires, una especie de grupos de “justicieros”, constituidos por trabajadores despedidos, principalmente, quienes atacaban a negocios que trataran mal o corrieran a obreros. Podían atacar físicamente a los dueños, incluso, asesinarlos y dañar o destruir totalmente las instalaciones. Estaban inspirados en una mujer, Molly Maguire, una irlandesa energética quien fundó una secreta sociedad de mineros que mataban o golpeaban severamente al patrón que abusara de los mineros. También atacaban a terratenientes, sus representantes y administradores. Era toda una justiciera de sus tiempos, hasta que comenzó a ser perseguida y huyó a EU, en donde se formaron grupos que copiaban sus tácticas, llamados, justamente, Molly Maguires. Y para pertenecer a esas órdenes, los solicitantes debían de ser irlandeses, católicos y de íntegra moral. Vaya requisitos, para ser, literalmente, golpeadores, claro, pero por la causa obrera.
Aunque comenzaron a desacreditarse porque eran muy severos en sus “castigos” o incluso los usaban de pretexto para saquear a las empresas abusivas. Fueron desmembradas esas bandas hacia 1875, cuando ya eran excesivos los crímenes cometidos en nombre de la “causa obrera”. No dudo que sus fines, de la mayoría, eran nobles, como señala Adamic, pero, como siempre sucede, hay oportunistas que se aprovechan.
Luego, Adamic se centra en las huelgas y movimientos que comenzaron a dar forma al movimiento obrero. Menciona a Theodore Dreiser (1871-1945), escritor de izquierda que tocaba temas a favor de los marginados y que sirvió de inspiración para varios de esos movimientos. La huelga de 1872 es el primer movimiento que podría denominarse así y se dio entre los constructores (albañiles), quienes tenían las peores condiciones de todos, y aunque lograron imponerla, luego vino una de tantas recesiones capitalistas, que duró 6 años y lo conquistado, se perdió. La represión era constante, mediante cargadas de prepotentes policías y pistoleros con sus caballos, contra los miserables obreros, que ni para comer tenían y, por consiguiente, poca era la resistencia que oponían hacia esos violentos ataques. Luego vienen las huelgas de 1877, por la misma razón, pues los obreros buscaban una mejor situación laboral, ya que los sobrexplotaban, les pagaban una miseria, no tenían ninguna prestación y, si se enfermaban, los reemplazaban fácilmente.
La forma en que lo describe es dramática, pues acentúa Adamic la pobreza, la miseria tan brutal en que vivían los obreros, nada que ver con el aceptable, digamos, nivel económico que hoy existe entre los obreros de EU, al menos en cuanto a condiciones de sanidad y otros, digamos, “adelantos”, debidos a la modernidad.
Menciona a Mary Harris Mother Jones (1837-1930), quien ayudó a fundar la IWW (Industrial workers of the world), otra, igualmente, enérgica irlandesa que anduvo en muchas huelgas y varias veces la encarcelaron y golpearon. Lo peor era que los patrones no sólo daban bajos salarios, sino que los bajaban aún más. Eso, al menos, ya no se ve hoy, pero es que son tan de hambre muchos salarios, como aquí, el salario mínimo, el cual no alcanza para nada, que ya sería mucho cinismo que lo redujeran todavía más. Ejemplifica Adamic que en el caso de los ferrocarrileros, ganaban 65 dólares y les bajaron a 55. Por eso las huelgas, las que eran aplastadas por piquetes de soldados y gatilleros al servicio de las explotadoras, corruptas empresas. De hecho, por el fracaso de la huelga de 1877, los obreros tuvieron que regresar en peores condiciones. Y, claro, como los reprimían, aquéllos respondían con violencia. De allí que varios se dedicaron a buscar formas para vengarse, por lo que recurrieron a dinamita y a armas. Por ello, buena parte de la lucha obrera de esos años, enfatiza Adamic, fue guiada por el anarquismo y la violencia, en donde eran frecuentes los bombazos, dirigidos a instalaciones e, incluso, a patrones represores.
Una organización que, digamos, comienza a ser algo así como una especie de, más que sindicato, congregación de obreros, fue la Noble Orden de Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, K of L), fundada en 1869 por un cortador de prendas, Uriah S. Stephens, quien se asoció con radicales, sobre todo alemanes, que buscaban dar fuerza a los movimientos obreros, mediante el empleo de la violencia. Esta organización ganó algún movimiento, como contra el magnate ferrocarrilero Jay Gould, quien decía que “si una mitad de los obreros se va a huelga, tengo la otra mitad para acabar con ellos”, así de prepotente. Pero con las ideas medievales de los patrones, de que el trabajador debía de ser dócil y conformarse con el mísero salario recibido, se fue gestando una radicalización que, en los 1890’s, surgió como algo aceptado, que realmente pesó en el actuar de los oprimidos, dado que muchos estadounidenses estaban así, sin nada que perder, y abrazaron la causa obrera y el radicalismo.
Por desgracia, en un desfile de trabajadores, realizado en Chicago, en mayo de 1886, se dio el famoso bombazo, que quizá fue operado por provocadores, especula Adamic, y que dio lugar a una sangrienta represión policial. Es lo que se conoce históricamente como “Los mártires de Chicago”, que dio lugar a su celebración mundial, instaurando el primero de mayo, como el Día del Trabajo (curiosamente, esa fecha no se celebra en EU, seguramente como medida instaurada para que el hecho se fuera olvidando).
Los hechos que llevaron a ello fueron que la K of L apoyó que se redujera el día laboral a ocho horas, como proponía George A. Schilling, un socialista. Como apoyo a la medida, se promovió una marcha el 3 de mayo, que terminó mal a causa del bombazo, por el cual fueron heridos varios policías, quienes, en la confusión, dispararon a los obreros, varios de los cuales fallecieron. De allí, se inició juicio contra algunos de los dirigentes. Se le llamó el atentado de la plaza Haymarket, y lo más probable es que, en efecto, haya sido planeado por los patrones, quienes con eso querían desacreditar para siempre al movimiento obrero. Por eso fueron arrestados varios trabajadores y al final, a cuatro los sentenciaron a la horca: Fisher, Engel, Spies y Parsons, quienes pronunciaron elocuentes frases antes de morir, exaltando las glorias de la lucha proletaria y que su sacrificio valía la pena. Por desgracia, el movimiento obrero ha sido muy golpeado desde entonces. Y aunque en décadas posteriores se lograron varias conquistas, el capitalismo salvaje ha tratado de ir eliminándolas.  
Luego, Adamic se refiere a la creación, también en 1886, de la American Federation of Labor, AFL, que surge como un inicial movimiento destinado a sustituir a la ya, por entonces, decadente y falta de representatividad K of L, que comenzó a gestarse desde 1883. Su inicial nombre fue “Federación de Comercios y Uniones de trabajadores organizados de Canadá y Estados Unidos”, fundada por Samuel Gompers, quien era líder de los fabricantes de puros. Y en 1886 la bautizó con el nombre como desde entonces se le conoce.
La AFL, señala Adamic, fue una organización ambigua, que a veces apoyaba radicalmente a las huelgas y otras veces, sobre todo luego del llamado “Juicio a McNamara”, como veremos más adelante, se volvió muy suave.
De todos modos, los llamados “anarquistas” siguieron en la lucha, tanto grupal, como individualmente. Adamic señala la actuación de uno de ellos, Henry Berkman, quien por su cuenta se encargó de vengar la derrota sufrida por los obreros de la empresa Carnegie Steel Company, cuyo dueño, Andrew Carnegie, dejó todo en poder de su superintendente, Henry C. Frick, quien pidió ayuda al gobernador de Pensilvania para aplastar el movimiento. Berkman, sin ninguna vacilación, acudió a la oficina de Frick, quien se encontraba en una junta, y aunque el portero le negó la entrada, decidido, aquél entró, sacó su revólver y de un tiro en la frente, mató a Frick. Eran los impulsivos actos de los anarquistas, que, se entiende, como señala Adamic, eran simplemente venganzas contra tanto sufrimiento, humillación, explotación, asesinatos y tantas atrocidades cometidos contra ellos por los abusivos patrones.
El problema en EU siguió siendo la profunda desigualdad, pues mientras los obreros se morían literalmente de hambre y había alrededor de 4 millones sin trabajo y formando gran parte de la masa de pobres, los privilegiados estadounidenses, los menos, eran muy ricos, y eso llevó a los excesos, muy bien comentados, en la novela “El gran Gatsby”, de F. Scott Fitzgerald.
Cita Adamic un párrafo que retoma del libro escrito por Charles y Mary Beard, titulado la Ascensión de la civilización americana, en donde se da cuenta de los absurdos excesos a los que llegaban los ricos: “En una cena celebrada montando caballos, el corcel favorito era alimentado con flores y champaña; a un perrito con manchas que usaba un collar de diamantes de 15,000 dólares, un dispendioso banquete se le servía; en una función de teatro, puros eran distribuidos en envolturas de billetes de cien dólares; en otra, finas perlas negras eran regaladas a los asistentes en sus madreperlas; en una tercera, un elaborado banquete se servía a importantes asistentes en la mina que era la fuente de la riqueza del anfitrión. Entonces, cansada la plutocracia de esas limitadas diversiones, propuso cosas más fenomenales, con monos sentados entre los invitados, humanos peces dorados (chicas disfrazadas), nadando en albercas o coristas saltando de pasteles. En dispendiosos gastos, así como en exóticas funciones, placeres eran afanosamente buscados por los insatisfechos ricos, surgidos del trabajo y la responsabilidad (de sus trabajadores). Diamantes eran colocados en dientes; un carruaje personal y un sirviente eran dedicados a un mono mascota; perros eran amarrados con listones al asiento trasero de Victorias y llevados al parque para que tomaran el aire; un collar de 600 mil dólares fue comprado para la hija de un súper rico; 65 mil dólares para un tocador, 75 mil para un par de binoculares de ópera (¿pues de qué serían, de oro, engarzados con diamantes?). Toda una compañía teatral fue llevada de Nueva York a Chicago para entretener a los amigos de un magnate y una orquesta completa para arrullar a un recién nacido (¡qué noble detalle!)” Bueno, las anotaciones son mías, pero da el texto una idea de los excesos, así, tipo Sodoma y Gomorra, que fueron trazando el camino para la brutal crisis de 1929, que dejó a muchos de esos millonarios, pobres de la noche a la mañana. Muy merecido lo tuvieron.
Menciona también Adamic el efímero movimiento de Jacob Selcher Coxey, que buscó mejorar las condiciones de los obreros y llamó a una “gran marcha” a la que sólo asistieron 600, llamados los Coxeyitas.
Luego, refiere la rebelión llevada a cabo por Eugene V. Debs, en los ferrocarriles, que fue capaz de derrotar incluso al magnate Jay Gould. Por desgracia, siempre había elementos extremos y patronales que interferían en los movimientos y eran aplastados. Como el de los mineros de la mina Bunker Hill Company, que fue destruida de un dinamitazo. El gobernador de Idaho, Frank Steunemberg, había sido apoyado por los obreros durante las elecciones, pero en lugar de ayudarlos, mandó tropas de soldados negros a combatirlos. Ya que se retiró de la política y se fue a cuidar su rancho, un día, al abrir una puerta, fue volado en pedazos por una carga de dinamita, colocada por algún obrero anarquista, cuya única consigna era la de “ojo por ojo”. Y por algunos años, esa fue la forma de desquite obrero, con la dinamita.
De todos modos, el control capitalista garantizó que se “hiciera justicia”, fueran inocentes o no, los obreros que eran arrestados. Cita Adamic que el presidente Garfield decía que “Quienquiera que controle el volumen de dinero en cualquier país, es el amo de su legislación y comercio”. Y así era, y es, pues, señala Adamic que “un puñado de capitalistas controlaban los gobiernos nacionales, estatales y municipales, así como sus departamentos judiciales, ejecutivos y legislativos”. Dice que como ya los EU competían internacionalmente con sus mercancías, debían de mantener los precios bajos, con tal de que se vendieran y eso sólo podían lograrlo con bajos salarios (y después fue buscar zonas salariales más bajas en países atrasados, como el nuestro, con tal de seguir constriñendo gastos, competir en el precio y mantener la declinante ganancia).
Durante los años 1910’s, ante la evidencia que ni aún los actos violentos y dinamiteros daban resultados para avanzar, hubo un cambio de tácticas de la lucha obrera. Poco a poco, los sindicatos fueron logrando que las empresas los aceptaran y adoptaron tácticas “socialistas”, sobre todo, antes de que Rusia se convirtiera en la URSS, cuando ya fue tomada como modelo de todo lo malo que significaba el socialismo. Pero, mientras tanto, se dieron victorias obreras e, incluso, en San Francisco, dominaron todo, llegando, incluso, al nivel mafioso, pues se boicoteaba a toda empresa que no contratara a obreros sindicalizados.
Incluso, figuras internacionales, de la talla de Máximo Gorki, apoyaron al movimiento obrero. Aquél escritor ruso visitó los EU, particularmente a Bill Haywood y a su hermano, a quienes se acusó falsamente de la muerte del ya mencionado Steunemberg. Extrañamente, escritores de la talla de Mark Twain, lo atacaron porque vivía en unión libre con su mujer y no estaba casado con ella. Y fue una de tantas críticas estúpidas hechas contra Gorki, quien sólo manifestó su apoyo a los falsamente acusados y a las luchas obreras. Como siempre, se trata de atacar la razón con prejuicios y tonterías.
Sigue el recuento histórico de Adamic, mencionando a los wobblies, que eran un grupo muy radical de obreros que trataron de contrarrestar los brutales golpes del capitalismo que se dieron entre 1906 y 1916, y eran aquéllos parte de la IWW. Fue significativa la huelga de Lawrence, un pueblo minero, y aunque resistieron bastante, el movimiento fue aplastado, usando a gatilleros y cosacos que mataban sin miramientos a los obreros, fueran hombres o mujeres.
Lo absurdo era que ni entre los obreros había unidad. Reseña Adamic los choques que se dieron entre los wobblies de la IWW y los miembros de la AFL, pues los primeros representaban a lo más bajo y vulnerable de la clase obrera, casi todos inmigrantes que no tenían una posición social, ni familia, ni nada qué defender. Eran algo así como la carne de cañón obrera, en tanto que los de la AFL eran, digamos, la élite obrera, los que ya tenían posición, familia, años en sus trabajos, mucha experiencia y no estaban dispuestos a echar a perder todo eso por sumarse a los anarquistas. De allí que la AFL sirvió como cómplice de patrones para deshacerse de los wobblies y su influencia.
Aun así, la AFL encabezó algunas huelgas y boicots, como el hecho a una empresa que fabricaba estufas, la Buck Stove and Range Company, que por negarse a contratar obreros sindicalizados, fue boicoteada en 1906. El boicot se trataba, simplemente, de ejercer presión para que nadie, ni los obreros sindicalizados, ni otras empresas, compraran sus estufas. Así, la empresa bajó su producción de 1 millón de aparatos a casi ninguno en unos cuantos meses. Con eso, la AFL se reivindicó, pero sólo en eso.
No hacía caso, por ejemplo, de las terribles condiciones laborales de los obreros que hacían edificios, los que eran considerados la escoria obrera, los cuales, en cambio, alentados por la IWW, realizaban sabotajes, incluso, atacando a obreros no sindicalizados, con tal de mejorar su salario. Insiste Adamic en que no era algo espontáneo, sino producto de tanta explotación, humillación, represión patronal.
Lo que luego hizo perder peso nuevamente al movimiento obrero, sobre todo a la AFL, fue el caso de los hermanos John y James McNamara, quienes fueron acusados de dinamitar el edificio propiedad del general Harrison Gray Otis. El tipo era un miserable conservador arrogante, que siempre estaba acusando a los obreros y atacándolos con su periódico, el Times, cuyas instalaciones fueron dinamitadas el 1º de octubre de 1910, cuando Otis estaba en México completando un contrato de compra de tierras con Díaz (vale recordar que Díaz también subastó al país, como desde siempre han hecho las mafias políticas que nos han dominado durante décadas).
Aun así, el periódico salió a tiempo, pues Otis tenía otras instalaciones y ya “sospechaba algo”, y acusó directamente a los obreros y a la AFL que, por entonces, se había radicalizado algo, de ser los artífices de tan “deleznable acto”, en el que murieron 20 empleados de los cien que había y varios heridos. Gompers y muchos líderes obreros apoyaron a los hermanos McNamara, a quienes directamente se responsabilizó, y decían de que eran sólo chivos expiatorios, que la explosión había sido provocada por malas instalaciones eléctricas, que ocasionaron un corto circuito, el cual originó el incendio. Pero, al final, sorpresivamente para Gompers, los hermanos se dijeron responsables del acto. Uno fue sentenciado a cadena perpetua y el otro a quince años, pero fue liberado a los diez. Adamic teoriza que aunque Gompers sabía del atentado y quería sostener que habían sido infiltrados del propio Otis, quizá los McNamara se declararon culpables para encubrir a Gompers. De todos modos, no se salvó de las críticas de Otis, quien sostenía que era el responsable intelectual del atentado y seguramente sí, con tal de reivindicar a la tambaleante AFL. Ésta, ahora lo vemos, no tiene realmente gran fuerza como sindicato, comparable a la CTM mexicana, un mero membrete, que ha ido perdiendo credibilidad y miembros con los años en EU, aun cuando actualmente se le liga a la CIO, Confederation of Industrial Organizations.
De allí, el movimiento obrero se desradicalizó de nuevo y perdió fuerza. Los patrones tomaron más energías y las condiciones obreras fueron otra vez muy malas, obligándolos a trabajar por bajos salarios, como en los inicios, contratando los patrones a pistoleros que mataban sin ningún remordimiento a los pobres obreros, fueran, como dije, hombres o mujeres. Y era ya 1916.
Hubo nuevamente sabotajes hechos por los patrones, como el de un desfile en la calle Steuart, cerca de Market, en San Francisco, en donde seis personas resultaron muertas y otras cuatro en los siguientes días. Y eso fue para deshacerse de las oficinas de la IWW. Se acusó a Tom Mooney, a su esposa, Rena, a Warren K. Billings, Israel Weinberg y Edward D. Nolan. Esa fue una treta de los empresarios de Los Ángeles para que no se establecieran allí sindicatos y lograron, con los arrestos, que se obstaculizaran todos los intentos por hacerlo. Aludían que era mejor trabajar con obreros libres, pues eso podía determinar sus salarios, sobre todo para mantener los precios bajos. Hasta el momento en que Adamic publicó el libro, Mooney y Billings seguían en la cárcel, cumpliendo ya 19 años de un juicio amañado –  en sus biografías, se menciona que Mooney (1882-1942) estuvo encerrado 22 años, hasta que fue “perdonado” en 1939. Billings (1893-1972) también fue liberado en 1939, sirviendo 23 años. Y fue “perdonado” en 1961 por el gobernador Edmund G. Brown de California.
En 1919 se dio la huelga minera, pero fue muy atacada por los patrones, pues ya existía la URSS y con su mensaje de la “revolución mundial”, creó gran psicosis entre los patrones, los que no dudaron en aplastarla y cometer atrocidades, como asesinar a mansalva. Menciona Adamic el caso de la líder Fannie Sellins (1872-1919), en Pensilvania, quien al apoyar la citada huelga minera, en West Natrona, en particular, a un minero gravemente herido, fue atacada por pistoleros. Uno de los pistoleros (llamados, aberrantemente, “oficiales encargados de la paz”), la golpeó en la cabeza. Ella cayó y trató de alejarse, arrastrándose hacia el portón, pero uno de los asesinos a sueldo gritó “¡Maten a esa maldita puta!”. Le dispararon tres veces, pero aquél matón exigió “¡Denle más!”. Entonces, de acuerdo con un testigo, “uno de los matones se paró sobre el cuerpo inmóvil de la mujer, la miró de frente y le disparó una vez más. Otro de los sádicos asesinos, le quitó su sombrero, se lo puso, bailó y dijo a la multitud ‘Ahora, yo soy Fannie Sellins’”. La señora Sellins tenía 49 años, era abuela, madre de un hijo matado en Francia, en la 1ª guerra mundial, la que, dice Adamic, irónico, era una “lucha para hacer el mundo más seguro para la democracia”. Y cita un párrafo del libro escrito por William Z. Foster, The great Steel strike and its lessons, en el que señala que ninguno de los pistoleros fue inmediatamente encarcelado y los pocos que estuvieron encerrados, fueron liberados casi de inmediato, pues no se consideraron sus crímenes graves, siendo más “graves” los hechos por obreros en huelgas, según consideró la “justicia”. Eso mismo es lo que sucede con los actuales “policías”, quienes no son juzgados por sus crímenes. No cabe duda que la represión siempre ha sido igual de corrupta e impune a lo largo de la historia.
Foster trató de liderar la huelga del acero, calculando que dejaría muchas pérdidas de hacerse, pues ascendía el valor de la actividad a 253 millones de dólares en 1917, por lo que habría sido muy importante arreglarla lo antes posible para los patrones. Por desgracia, la AFL esquiroleó el movimiento y éste fracasó. Y lo señala Adamic como otro factor que llevó a los obreros a crear hampas, con tal de vengarse de los patrones. Según él, fue lo que llevó a la creación de los gánsteres. Menciona también la huelga de cordeleros y aserraderos de Centralia, que, igualmente, fue aplastada e incluso se dio un atentado para acabar con las oficinas de la IWW.
Luego, se centra en la lucha de Nicola Sacco (1891-1927), un zapatero experto y Bartolomeo Vanzetti (1888-1927), un cordelero también muy hábil, quienes se consagraron como líderes obreros, los que fueron tan exitosos, que la mafia en el poder los acusó falsamente de crímenes que no cometieron. Pasaron más de 4 años en la cárcel, hasta que, finalmente, el prepotente gobernador procapitalista de Massachusetts en ese entonces, Alvan T. Fuller, negó el perdón e insistió en que eran criminales. Ni el clamor mundial pudo evitar que fueran asesinados en la silla eléctrica. Fue tan famoso el caso que se ha documentado mediante libros y filmes, como el 1971, dirigido por Giuliano Montaldo, cuyo tema es muy famoso. Sacco y Vanzetti son considerados íconos históricos de la lucha obrera.
Sigue Adamic describiendo cómo después de la derrota de la gran huelga acerera de 1919, durante la cual, los explotadores patrones reprimieron brutalmente, hasta asesinando, a los huelguistas, los obreros recurrieron nuevamente a los actos dinamiteros, además de las golpizas “disuasorias” y, las menos veces, a asesinar a algunos patrones u obreros esquiroles. También se quemaron varios cines, por el problema de que no querían ya contratar a músicos. Esto, debido a la, por entonces, nueva tecnología del cine sonoro, al que se llamaba “talkies”, ya que, a causa de su arribo ya no se contrataban a músicos para que amenizaran al cine mudo, como se acostumbraba hacer cuando el cine era silente.
Y era que los músicos de entonces, proporcionaban el “soundtrack” de los filmes. Quizá lo hicieran con canciones conocidas o improvisando, pero su trabajo era necesario y cuando salieron las películas sonoras, dejaron de usarlos. Por eso, las tácticas dinamiteras también hicieron objetivos a los cines.
Aunque, podría decirse, eso era ir en contra del avance tecnológico, porque ya no tenía caso la función del músico, al menos en los cines. Es algo como lo que está pasando ahora, de que están sustituyendo en los salones de fiestas a los conjuntos con música del Internet. Son las consecuencias de los “avances tecnológicos”, los que están quitando paulatinamente muchos empleos. Y aunque se diga que se crearán otros, no es tan fácil realizar tal sustitución. Por ejemplo, pensemos, ¿qué empleos pueden crearse al hacer autónomos a los taxis de Uber u otros? Porque los mecánicos que les darán mantenimiento o repararán, ya están allí en las agencias. Sólo los capacitarán, no será inmediata la contratación de más mecánicos o no demasiados. Es decir, no se contratarán en gran cantidad mecánicos de inmediato, o sea, el impacto de tener autos autónomos, no implicaría la creación de empleos en proporción de los que estarán desplazando. Y ese es uno de los detonantes de las crisis capitalistas, pues al haber menos gente empleada, disminuye el consumo, que es el objetivo primordial del capitalismo salvaje.
En lo que sigue, es realmente sorprendente que los famosos gánsteres de los años 1930’s como Al Capone, por ejemplo, hayan tenido sus orígenes en la lucha obrera, porque, como ha referido Adamic, justamente porque a los obreros no se les hacía caso por las buenas, los abusivos y asesinos patrones hacían de ellos lo que querían, los golpeaban cuando hacían huelgas, los asesinaban, dichos obreros recurrían a los bombazos, a la violencia por violencia, no quedaba de otra.
Una declaración reciente del reverendo estadounidense William Barber, mencionado por David Brooks, en su espacio American Curious, de la Jornada, hizo hincapié en que "no es suficiente ser testigo. Si vamos a salvar el alma de este país (EU) de la pobreza que nos está matando, tenemos que actuar, tenemos que agitar, tenemos que causar líos justificados". Es decir, es un llamado a actuar con energía, no dinamitando, claro, pero sí con acciones contundentes, pacíficas o no, para que la plutocracia deje de hacer de las suyas y seguir con el privilegio de los grupos más fuertes, como está haciendo justo el megalómano Trump (ver: http://www.jornada.unam.mx/2017/12/18/opinion/021o1mun).
Los gánsteres, incluso, eran instruidos en el uso de dinamita por los mismos obreros. Como aquéllos vieran que era un gran negocio “proteger” los intereses de los obreros, fueron evolucionando, tanto en sus tácticas de ataque, así como en su organización. Irónicamente, construyeron sus principales cárteles del crimen ofreciendo “protección forzosa” a todos los que tenían negocios de cualquier tipo. Algo así como lo que hace, o hacía, la Familia Michoacana.  Capone, dice Adamic, llegó a ganar 100 millones de dólares al año, gracias a la protección de los sindicatos obreros. O sea, gracias a los obreros, los grandes imperios de los capos crecieron.
Continúa Adamic con explicaciones que dan los propios obreros de por qué se metían a gánsteres. Cita la de un amigo, que de obrero, se pasó a vender licor ilegal – era la época de la prohibición – y le dice que sí, son “ilegales”, pero las leyes que volvieron ilegal el alcohol “son leyes malas, vistas así por más de la mitad de la población”. También le dice que ellos forzaban a las empresas a emplear obreros sindicalizados mediante bombas, pero ese amigo, un yugoslavo, le pone ejemplos de que hasta los “capitalistas legales” recurrían, y recurren, a la fuerza, y refiere el caso de una cadena hotelera que se sirvió de bombazos a otros hoteles, para comprarlos baratos y agregarlos a su lista. Otro ejemplo que le menciona es el de Ford, “la que hace un par de años forzó a todos sus distribuidores a comprarle obligatoriamente determinado número de autos, más de los que podían vender, y que se los pagaran porque, si no lo hacían, les quitaba la distribución. Así que, dime, compañero, ¿no es eso también ser ilegal?”.
Eso lo vemos en la actualidad, la actuación monopolista, ilegal, con que actúan muchas empresas. Apple, por ejemplo, les pone candados a sus celulares para que se usen sólo sus programas. O que de repente Microsoft nos mete a la fuerza sus “actualizaciones”, sin que queramos porque, si no, nos bloquea la máquina. Y muchas cosas así. Realmente todo el poder, finalmente, es mafioso, fáctico (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/08/la-estructura-mafiosa-de-los-poderes.html).
Sigue narrando Adamic sobre las tácticas de sabotaje o “huelga durante el trabajo” que hacían los obreros, que consistían en descomponer las máquinas o hacer que estuvieran casi por fallar para cuando, en el caso de una huelga, el patrón usara esquiroles, a éstos tipos se les descompusieran. Y la “huelga durante el trabajo” consistía en trabajar menos, echar menos producto a algo, es decir, no ir al ritmo de la máquina, sino ir haciendo menos cosas. Y es que lo que refiere de la violencia social, es como sucede en la actualidad, que como los desposeídos ven a los capitalistas poseerlo todo, es fácil que se metan a robar o a secuestrar o se conviertan en sicarios, como hacen, con tal de acceder a ese estatus. Antes, era convertirse en gánsteres, ahora, en narcos o sicarios de los narcos. Todos son cambios cosméticos, pero, en esencia, la naturaleza humana ha sido la misma a través de la historia. También refiere Adamic lo que pasaba con los barcos mercantes estadounidenses, que los dueños no querían pagar salarios decentes, pero que les salía carísimo eso, pues los sabotajes eran muy frecuentes. Esos sabotajes encarecían bastante el costo de las transportación marina. Refiere el viaje que él mismo hizo en uno de esos mercantes, que por los sabotajes, se averió la refrigeración y se echó a perder un cargamento completo de carne; luego, tuvieron problemas con los motores, hasta que llegaron a un puerto europeo, en donde más o menos arreglaron el barco para que pudiera regresar a EU y allí, ya, de plano, fue puesto fuera de acción y desarmado. Y era que en algunos casos, se pasaban de sabotaje los marinos, muchos de los cuales no actuaban con base en una acción de clase, sino por su propio rencor, como en el que narra Adamic, que hasta un incendio involuntario hubo en plena altamar.
En el último capítulo, Adamic pone en duda a la organización obrera, debido a que la debilidad de la AFL y la recesión de 1929 la obstaculizaban bastante. Cita que, también, había los “locos” que atacaban a las máquinas porque decían que eran para matar a los hombres. Referencia a un soldado, poco después de la 1ª guerra, que creía que las máquinas estaban matando hombres en venganza del trabajo que éstos les ponían a hacer: “Paren las máquinas, y no habrá más guerra. Las máquinas hacen las guerras, las máquinas nos matarán”, dijo, herido, desde su cama de hospital. Aunque dicha “lunática” declaración, sí que fue visionaria, pues, no precisamente máquinas industriales, como los robots ensambladores, pero, sí, se están ideando mortíferos artilugios militares, los que dotados de inteligencia artificial, puedan convertirse en letales armas de destrucción masiva (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2015/08/inteligencia-artificial-otra.html).    
Enseguida, Adamic se refiere a la crisis de 1929, sus causas y cómo para muchos ricos, no les afectó en absoluto, pues a varios, al contrario, les favoreció. Como ya referí arriba, esa crisis, simplemente, se debió – y se deben – a la sobreproducción, pues los empresarios incorporaron más y más tecnología para aumentar la producción y la productividad obrera, pero en el ínterin, no les importó o no pensaron en las consecuencias, ya que al hacerlo, fueron disminuyendo brutalmente a los obreros empleados y, con ello, se fue reduciendo el consumo. Así que, supongamos, si se hubieran conservado los empleos, el aumento de producción habría sido difícil de consumir, pero con menos gente empleada, menos fue posible. Y menciona cómo, ante el desempleo, la AFL, encabezada luego de la muerte de Samuel Gompers, por William Green – un blandengue personaje, que puro verbo y nula acción –, nada importante hizo, contentándose con simples amenazas. Green decía que los obreros requerían salarios decentes y que dar salarios decentes era una obligación de los empleadores y que los obreros tenían derecho a ellos, pero nunca se atrevió, ni siquiera, a convocar a una huelga general, para presionar a los patrones.
Menciona que a los empresarios eso no les importaba, el desempleo, llegando a hacer declaraciones como la siguiente, que se publicó nada menos que en la revista Forbes, la que ya, desde entonces, era editada, y se tituló: “¿Son los líderes industriales de EU idiotas?”, que transcribo: “Negocios son negocios. El objetivo de la industria es hacer dinero, estamos determinados a hacer dinero. Nos concentramos solo en ese objetivo. Si estamos satisfechos con que una fusión de un billón de dólares va a significar mayores ganancias, nos encargaremos de realizar todos los procedimientos. Uno de los sistemas más fáciles de cortar sueldos es reduciendo el salario y los turnos. Y despedimos obreros para que esto sea así. Si los obreros más viejos se han vuelto más lentos en su trabajo, es, justo, por sus años de trabajo, así que lógicamente son los primeros a los que despedimos (nótese la mezquindad, pareciera de una película distópica). Por supuesto que los mayores recursos resultantes de grandes conglomerados son empleados para adquirir lo último en maquinaria, que emplee menos gente, por lo cual, aumentan los despidos. En nuestra opinión, el mejor ejecutivo es aquél que puede producir lo más que se pueda, con el menor número posible de trabajadores – a menor número de trabajadores, corresponde una menor nómina. Nuestra tecnología de punta nos permite prescindir de muchos obreros. Es frecuente ahora realizar con una máquina, operada con sólo doce hombres, lo que antes hacían 50 o 100 de ellos. Y, sí, sabemos que a causa de nuestra creación de gigantescas empresas – manufactura, distribución, venta al menudeo y otras – y a través de nuestros enormes gastos en investigación, invención, maquinaria, hemos causado una grave ruptura en el empleo, pero en lugar de ser criticados por todo este desempleo tecnológico, deberían de celebrarnos, pues es prueba conclusiva de nuestra maestría en la ciencia de la administración. Lo que pase con todas las hordas de trabajadores que despedimos, no nos concierne (vean, otra vez, una declaración de verdaderos dictadores, muy distópica). Nuestra responsabilidad comienza y termina con administrar nuestros negocios con incomparable eficiencia, lo que significa con un mínimo de labor humana (filosofía pura del egoísta capitalismo salvaje). No, el desempleo por esas causas creado, de ninguna manera entra en nuestros cálculos. Nuestro limitado deber es ejercer toda onza de ingenuidad que poseamos para disminuir los empleos, no crearlos. Nuestro objetivo es dinero, más y más dinero, no más y más hombres, pero menos y menos hombres. Estamos tan absortos en obtener ganancias, como para pensar en qué sucede a causa de la reducción de los hombres empleados. Como encargarse del desempleo, es cosa para otros de resolver, dejemos que George lo haga (se referían a George Washington, o sea, al Estado). No tenemos el tiempo para preocuparnos de eso. No es nuestro problema”. Véase que hasta en eso eran estúpidamente miserables, pues el capitalismo tiene como base el consumismo, y entre más alto, mejor, en cambio, lo que estaban haciendo con despedir a más y más obreros – como se sigue haciendo –, era disminuir la base de consumidores posibles y con eso se auto destruían, lo que sigue sucediendo con la forma tan irracional de actuar del capitalismo salvaje.
Pero era mentira de que sólo con “avances tecnológicos” lograban aumentar la producción, si, muchas veces, sólo incrementaban la velocidad de las máquinas, como siguen haciendo muchas empresas. Por ejemplo, Adamic menciona el siguiente caso, citado por el investigador industrial Robert W. Dunn: “en 1919, en la planta de ensamblado de Ford, en ciertas bandas, los motores inacabados se movían a la velocidad de 40 por hora. Para 1925, lo hacían a 60 por hora. En otras líneas, en 1919, la velocidad era de 120 por hora, y en 1925, se incrementó a 180 por hora. Pero esto se hizo con las mismas máquinas. La diferencia se lograba gracias a la energía humana, pero ni así los trabajadores recibían aumentos de sueldo sustanciales o nada, de plano”. Un trabajador declaraba “los hombres trabajan como esclavos, el sudor les corre por sus mejillas, sus quijadas y los ojos están rojos, como fuego. Nada para ellos existe en el mundo, excepto la línea de chasises que se mueve frente a ellos sin final. Algunos están sobre sus espaldas, acostados en unas bases que ruedan, deslizándose debajo de los chasises, propulsándose con sus talones todo el día, fijando algo debajo de aquéllos todo el tiempo”. Así que lo que declaraban en el panfleto mencionado los empleadores era una reverenda estupidez.
Aunque, sobre ese editorial, el artículo de Forbes, más adelante, trató de matizar, diciendo que ni la industria, ni el gobierno, se habían preocupado por checar qué tan graves habían sido los efectos de los avances tecnológicos en el empleo hacia los “ganadores de pan”, como se refirió a los pobres obreros, a los que sólo alcanzaba para eso, para comer, y casi puro pan. Como que era una forma sensiblera, despectiva de referirse a los pobres obreros. Incluso, entre los mafiosos en el poder de la época, no sabían decir o, más bien, no les importaba en absoluto, la situación del obrero. Menciona una ocasión en que en los años 1910’s, le preguntaron al entonces presidente William Howard Taff, “¿Qué debe de hacer un hombre que está muriendo de hambre y que no puede encontrar trabajo?”. Y el insensible ése sólo contestó “Sólo Dios sabe”, como diciendo, “me vale un carajo”. Qué respuesta tan indolente y estúpida, de un supuesto “presidente”, muy a la Donald Trump, que presenta, justamente, lo que los mafiosos poderes fácticos piensan de sus dominados y lo despreocupados que están de su suerte.
Algunos analistas decían que para que se mantuviera el consumo, se debía de pagar más a la gente empleada, pero no tomaban en cuenta que para producir más, prescindiendo del obrero, se prescinde también del capital variable, que es el que genera la plusvalía, por el trabajo no pagado. Así que al haber menos ganancia, no se pueden subir de la misma forma los salarios, y por eso se buscan las zonas salariales más bajas. También indica cómo las corporaciones adoptan cambios o imposiciones públicas, sólo si los benefician. Por ejemplo, se acepta la verificación vehicular, pues las automotrices se benefician de ella y todas las empresas que le entran a esa actividad, como los verificentros, las máquinas verificadoras, la emisión de multas, las patrullas “de vigilancia ambiental” (se compran esos autos) y así.
Menciona Adamic que durante el New Deal los obreros siguieron muy mal pagados, justificando los patrones que era por la crisis que no podían pagar más. Vaya tonta justificación. Sí, porque, seguro, decían que para dar trabajo a más y más obreros y superar la crisis, debían de dar bajos salarios, para que alcanzara el empleo para todos. Era tan alto el desempleo, realmente, que un empleador, en febrero de 1930, anunció una vacante y se presentaron 5000 hombres. Y era algo muy común. Por eso, como señala  Adamic, se metían los desempleados a traficar licor ilegal o a hacerlo.       
La crisis afectó incluso a clases medias, pero los ricos siguieron con sus gastos. Por ejemplo, sobre cómo los ricos seguían con sus lujos, menciona que en 1930, cuando Detroit estaba mayoritariamente sumido en desempleo y pobreza, el señor John N. Willys, embajador de EU en Polonia y anterior presidente de la empresa Willys-Overland, había comprado 5 carpetas muy raras y un altar por 30 mil dólares. En la sección de sociales de los periódicos, se mencionaban bodas de ricos que hacían fiestas por cien mil dólares, cuando millones de trabajadores andaban en harapos y sin zapatos y dormían en bancas. Es como ahora, que mientras hay gente que no tiene qué comer o ni agua para beber, hay ricachones luciendo sus yates de lujo o suites de lujo en Arabia y así.
Los suicidios eran frecuentes, hechos por el padre de familia o de parejas, como la nota que menciona sobre un chico que mató a su novia y él se suicidó porque “eran irremediablemente pobres, como para casarse”. Y remata diciendo “en breve, existía, por un lado, extrema miseria y necesidad para millones. Por otro, insultante riqueza y lujo para unos cuantos. Un lunático sistema”. Es la brutal desigualdad que desde entonces, y mucho antes, se ha seguido perpetuando, como en la actualidad que sólo 8 ricos del planeta poseen la riqueza de los 3600 millones de personas más pobres. Ya ni podemos hablar del 1%, pues en muchos casos, es menos del 1% (ver: http://www.jornada.unam.mx/2018/01/17/politica/018n1pol).   
Y así como describió Adamic las causas de la crisis capitalista de entonces, siguen siendo, en esencia, las mismas que han provocado las subsecuentes, como la actual, originada en el 2008, igualmente profunda e insuperable (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2008/11/el-convenenciero-capitalismo-salvaje.html).
Y las consecuencias provocadas son también las mismas, cada vez más y más millones de pobres, cada vez más extremadamente pobres y un puñado, cada vez más pequeño, de ricos más inmensamente ricos. Y, de corolario, la depredación ambiental planetaria que ha ido arrasando los recursos naturales, lo que pauperiza aún más a esa, de por sí, provocada precariedad social.
Por último, la conclusión a la que Adamic llegó fue que no veía un gran futuro en la lucha obrera, si seguía tal lucha boicoteada por organismos como la AFL. Dice que “la clase obrera estadounidense será violenta hasta que los trabajadores se vuelvan revolucionarios en sus mentes y motivos y organicen su espíritu revolucionario en fuerza, en sindicatos con objetivos revolucionarios para alcanzar el poder. Hasta entonces, serán capaces de prescindir de la pura fuerza bruta, como la descrita en la presente obra”.
Tiene razón, pues si la clase trabajadora, de todo tipo, no deja de pensar en meros movimientos reformistas y, más bien, se centra en una forma que realmente revolucione y cambie muchas estructuras de poder, incluyendo al decadente sistema capitalista, sus “luchas” sólo serán breves conquistas de muy corto plazo, innocuas para las mafias políticas y empresariales dominantes. Hay que aplicar la fuerza explosiva de la dinamita en las ideas.




La eliminación de la producción de carne de res ayudaría a la reducción sustancial de los gases efectos invernadero

Posted by Adán Salgado Andrade on jueves, enero 25, 2018
La eliminación de la producción de carne de res ayudaría a
la reducción sustancial de los gases efectos invernadero
por Adán Salgado Andrade

Ya he escrito antes sobre la industria de la producción cárnica, la que trata a los animales que “cría”, como si fueran simples objetos inanimados con los que se puede hacer lo que sea, como que crezcan anormalmente y en menos tiempo, a base de millones de dosis de hormonas, que han ido dañando su metabolismo y el de la gente que los consume; inyectarles millones de unidades de penicilina, lo que va produciendo que muchas bacterias se vuelvan súper inmunes – de allí que ya se les llame súper bacterias –; crueles e inhumanos tratos, que seguramente si esos millones de animales que son sacrificados cada año, pudieran vengarse contra los humanos, serían perores que las desquiciadas torturas que practicaba la “Santa Inquisición”; el brutal hacinamiento de animales en lugares tan pequeños que ni echarse pueden, además de que permite tal confinamiento, el acelerado esparcimiento de enfermedades parasitarias, virales, bacteriales y así. Es por ello que yo llamo a esa industria las “Fábricas de animales” (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/08/fabricas-de-animales-enfermedades-en_01.html).
Todo lo anterior se debe a la creciente imposición mundial de la engordante dieta occidental, con su comida chatarra (fast food), cuya base es la carne (hamburguesas, pizzas, comida frita, frituras cárnicas), papas (papas fritas, puré), maíz (transgénico, sobre todo)… lo que se puede ingerir en cualquier franquicia de ese tipo de alimentos. Y esa dieta, ha disparado todo tipo de enfermedades, tales como gordura, diabetes, niveles altos de colesterol y triglicéridos, cáncer y otras enfermedades, porque para muchos, es la alternativa más “barata”, pero también la más insana. Además, ha fomentado los monocultivos, pues son algunos productos, justo como el maíz, el trigo, la papa, los que más importan para el diseño de los engordantes menús (ver:  http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/08/la-muy-lucrativa-adictiva-engordante-y_01.html).
Sin embargo, no queda solamente todo ese problema en las consecuencias para los animales y la salud de los humanos, sino en los daños ambientales que tanta producción cárnica está ocasionando al medio ambiente planetario, además de los mencionados monocultivos, los que van dejando estéril la tierra, por tanto agroquímico empleado. Recientes estudios arrojan escalofriantes datos sobre la producción de los gases efecto invernadero que deja la crianza industrial de animales. De acuerdo con la analista Chatham House, “la industria global produce más emisiones de gases de efecto invernadero que todos los carros, aviones y barcos combinados”. Eso derrumba la afirmación de que cada vez más y más gente cree que son los transportes de todo tipo los que más contaminan, lo cual es cierto, y deja su cuota de destrucción, pero actualmente, casi ninguna actividad humana deja de ser contaminante y lo que hacen los investigadores es medir en qué nivel lo hace (ver: https://ourworld.unu.edu/en/eating-less-meat-essential-to-curb-climate-change-says-report).
Es justamente la industria del ganado bovino (carne roja), la que más contamina. Por ejemplo, las flatulencias de las vacas y borregos, así como su estiércol son responsables del 15% de las emisiones globales. Tan sólo la industria del ganado vacuno y lechero produce el 65% de todas las emisiones de la industria cárnica. Es algo muy alarmante, consecuencia, como ya señalé antes, de la imposición de la dieta occidentalizadora.
De acuerdo con Rob Bailey, autor principal del reporte, “la prevención de un calentamiento catastrófico depende mucho de que se pueda modificar la producción de carne y lácteos. Se trata de hacer en la deforestación o en el transporte, pero nada en la industria cárnica. Hay una reacia actitud a meterse en eso, pues existe el generalizado consenso de que ni los gobiernos, ni la sociedad civil, deben de meterse con lo que la gente come”.
Cada año, alrededor de ¡56 mil millones de animales! de todo tipo son sacrificados para satisfacer el apetito cárnico de millones de personas, sobre todo en países desarrollados, como Estados Unidos (EU), que está en el tercer lugar de consumo, siendo nada menos que China, la que ya ocupa el primer lugar mundial en consumo de carne, engullendo sus habitantes alrededor de ¡80 millones de toneladas de carne por año!, debido a la supuesta elevación en el estándar de vida de una parte de sus habitantes (esto, también, teniendo como consecuencia que actualmente China sea uno de los países más contaminados del planeta. Ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2017/06/la-creciente-y-letal-contaminacion-china.html).
Esa pasmosa cifra de tantos millones de animales sacrificados correspondería, en relación a los 7600 millones de personas que somos, a poco más de 7 por persona, lo cual, de entrada, es una total desproporción, muestra de una sociedad depredadora.
No conformes con eso, la dieta carnívora se estima que se incrementará 75% para el año 2050 y 65%, en el caso de la ingesta de lácteos. En cambio, el consumo de cereales sólo crecerá en un 40%, lo que significa que la gente, a nivel mundial, consumirá más carnes, que vegetales.
Como señalé, la dieta cárnica, está relacionada con  muchos males, como el aumento de ácido úrico, enfermedades cardiovasculares, hepáticas y otras degenerativas, como el cáncer. Recuérdese que hace un par de años que la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó que la carne aumentaba el riesgo de contraer cáncer, la industria bovina en EU se escandalizó porque alegó que se estaban empleando meras especulaciones para acabar con su millonario negocio. No sólo para los rastros y ganaderos, sino para toda la industria relacionada, como la que produce antibióticos, de los cuales, el 70% son empleados en animales. Por ello es que se están desarrollando las ya mencionadas súper bacterias, que se han vuelto inmunes a todo, vaya, ni el cloro las mata. Eso puede explicar por qué cada vez son más largas y difíciles de curar las gripes, por ejemplo, pues los virus y las bacterias implicados son cada vez más resistentes a los medicamentos. De nada sirve que se haya prohibido surtir antibióticos sin receta en muchos países, si ingerimos antibióticos en las carnes de todo tipo.
De todos modos, será insostenible producir tanto animal, pues actualmente es, de por sí, un muy desperdiciador consumo de recursos. Por ejemplo, la carne de una hamburguesa, requiere el equivalente a 2500 litros para su elaboración (tomando en cuenta la alimentación de la res, el agua necesaria para producir los granos de que se alimenta, el agua que bebe). Por otro lado, para sostener la industria cárnica mundial, se emplea el 33% de la tierra cultivable y como pastizales para ganado, 26% de la tierra no cubierta por hielo. O sea, que alrededor de un tercio de la tierra del planeta es tan solo para alimentar a los animales que ingerimos.
Brasil es el primer exportador de carne de res del mundo. Se analizó el caso de una agroindustria que está en medio de la selva amazónica, engordando 38 mil reses, las que son alimentadas con frijoles. Cada día requieren 900 toneladas de tales granos. Las reses producirán muchísimo metano (por sus flatulencias y el estiércol que producen), gas que guarda 25 veces más el calor que el bióxido de carbono. Lo peor es que el rendimiento que dan esos animales, en relación con el grano que ingieren, es mucho menor, o sea, no es eficiente. Sería mejor que esa proteína vegetal, la consumieran directamente los humanos. Pero, claro, eso no sería negocio, pues, finalmente, de eso se trata, a pesar de las brutales consecuencias que la industria cárnica produzca al medio ambiente, engordando a miles de millones de animales de todo tipo para nuestro innatural consumo carnívoro.
Seguramente es algo que nunca la gente se pone a pensar o muy poca. Sin embargo, cada vez son más y más los estudios que investigan el impacto de la comida sobre el medio ambiente, pues, como señalé antes, ya es muy alto.
Para paliar ese grave problema, se están buscando alternativas. Una, elaborar la carne en laboratorios, en donde se “cultivará” carne. Pero, seguramente, los “puristas” exigirán que se siga obteniendo de animales. Sin embargo, llegará a un límite la producción tradicional de la carne, por los brutales recursos, cada vez más menguantes, que se requieren. En las condiciones actuales, más de la mitad del grano cosechado en EU y cerca del 40% del mundial, sirve para alimentar animales. Tan sólo los EU podrían alimentar 800 millones de personas con el grano que consumen los animales. Incluso, si ese grano se exportara, hablando de economía, EU podría compensar su balanza comercial por 80 mil millones de dólares al año (ver: https://www.forbes.com/sites/michaelpellmanrowland/2017/01/03/shocking-food-facts/2/#20fef3767316).
Otra de las soluciones que se proponen, particularmente en EU, es modificar la dieta, eliminando la carne roja por completo, y comiendo frijoles. En un estudio reciente, se hizo ese balance y se hallaron las siguientes conclusiones. Por ejemplo, si todos los estadounidenses dejaran de comer carne roja, sustituyéndola por frijoles, aunque siguieran comiendo otras carnes, como pollo, puerco, queso y huevos, ese país podría cumplir con los niveles de emisiones a los que se había comprometido el ex presidente Barack Obama para el 2020, incluso, si el transporte estuviera sin cambios. Eso da una idea de lo altamente contaminante que es la industria de la carne roja. Además, un cambio así de dieta, liberaría 42% de tierra arable en EU. Y qué decir de los beneficios a la salud que el ya no ingerir carne, dejaría a los estadounidenses.
Otro estudio evaluó que si se dejara de comer carne tan sólo una vez por semana, durante un año, se dejarían de producir 331 kilogramos de bióxido de carbono y no implicaría un sacrificio enorme para los que comen carne todos los días.
Claro, es una situación hipotética, pues ya parece que los carnívoros estadounidenses iban a dejar de comer su adorada carne y cambiarla por frijoles, considerada como la comida de los pobres, sobre todo los inmigrantes mexicanos (de allí el despectivo mote de beaners, frijoleros, con el que muchos estadounidenses se refieren al mexicano).
Finalmente, el dejar de comer carne, de momento, es una decisión personal, pero, como van las cosas y este planeta cada vez más contaminado y depredado, nos harán, por fuerza, que todos terminemos comiendo vegetales y cereales, en especial, los nutritivos frijoles.
Como se señala en una de las fuentes consultadas, quien crea que porque conduzca un auto eléctrico, pero que siga comiendo carne roja todos los días, está contribuyendo a la solución del calentamiento global, tendrá que pensarlo mejor. En la actualidad, casi todo lo que hacemos, por desgracia, es contaminante. Hasta comer.

Contacto: studillac@hotmail.com

Visita nuestra página Werken Rojo

Visita nuestra página Werken Rojo
Hacer click en imagen para visitar página

Visita Nuestra Revista

Visita Nuestra Revista
Hacer click en imagen

Visita nuestra Sección Juventud y Lucha

Visita nuestra Sección Juventud y Lucha
Hacer click en imagen

Visita nuestra sección Atake Verde

Visita nuestra sección Atake Verde
Hacer click en imagen para visitar

Blog de Estudiantes de Postgrado U. de Chile

Blog de Estudiantes de Postgrado U. de Chile
Hacer click en imagen

Visita nuestra Biblioteca Marxista

Visita nuestra Biblioteca Marxista
Hacer click en imagen

Economía Mundial: Análisis y Comentarios

Economía Mundial: Análisis y Comentarios
Hacer click en imagen para leer

Somos integrantes del CIT

Somos integrantes del CIT
Hacer click en imagen para conocernos

Visítanos y únete a nosotros en Facebook

Visítanos y únete a nosotros en Facebook
Hacer click en imagen